Una investigadora canaria estudia en Finlandia la relación entre música, cerebro y memoria

El estudio fue realizado en la Universidad de Jyväskylä y el AMI Centre de la Universidad Aalto, en Finlandia, por un grupo de investigadores dirigidos por el catedrático Petri Toiviainen del Centro Finés para la Investigación Musical Interdisciplinaria (CIMR), de la Universidad de Jyväskylä, y la doctora Elvira Brattico, de la Universidad Aalto y la Universidad de Helsinki. Intervino la investigadora canaria Iballa Burunat, actualmente doctorándose en dicha universidad.

«Nuestro estudio muestra, básicamente, un incremento de actividad en el lóbulo medio‑temporal —donde se halla el hipocampo— cuando los motivos musicales de la pieza se repiten. Esto significa que esta área está involucrada en el fenómeno de reconocimiento de estas frases musicales a corto plazo, aunque planteamos una hipótesis compatible, y es que este incremento de actividad esté relacionado con la formación de una memoria más permanente de la pieza musical, forjada precisamente por el uso de una pieza musical auténtica en una situación experimental más realista“.

Otra explicación del incremento de la actividad cerebral en el hipocampo radica en la capacidad de la música escogida para suscitar emociones. «No podemos ignorar el poder emocional de la música, que es crucial en su capacidad mnemotécnica. Sabemos que existe una sólida integración entre la música, la memoria, y las emociones, como se da en el caso de los recuerdos autobiográficos, por lo que no sería de extrañar que el contenido emocional de la música hubiera sido un factor desencadenante de estas respuestas límbicas. Esto tiene sentido, ya que la pieza musical elegida, del compositor Astor Piazzolla, fue compuesta tras el súbito fallecimiento de su padre, en su homenaje, por lo que la naturaleza de la obra es profundamente emocional».

El hipocampo, parte del sistema límbico, está conectado a los circuitos neuronales implicados en la conducta emocional, y ya existen varios estudios que sugieren que los eventos emocionales son más memorables que los no emocionales.

Los resultados del estudio podrían tener implicaciones en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas asociadas con la atrofia del hipocampo, tales como el Alzheimer: «La música puede afectar positivamente a los pacientes, si se usa de manera eficiente para estimular el hipocampo, y por lo tanto su sistema de memoria», indica el catedrático Petri Toiviainen.

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